LA EXPOSICION DE GERARDO MILMAN HACIA UNA LEY DE SEGURIDAD PRIVADA

INTRODUCCIÓN

Uno de los principales desafíos que se propuso el gobierno que encabeza el Presidente Macri es el de lograr una mejorar sustantiva y sustentable de nuestra calidad institucional.

¿Por qué digo sustantiva? Porque lo que nos interesa es ir realmente a fondo sin quedarnos en medidas cosméticas que esconden la falsa pretensión de cambiar todo para que nada cambie.

¿Y por qué digo sustentable? Porque la mejora de la calidad institucional tiene que lograrse en base a medidas que sean realmente efectivas, transformadoras y compartidas por la comunidad de la que surgen y a la que están dirigidas.

Buscar la mejora de la calidad institucional implica acoplarse a una dinámica que sabemos que es cambiante y que, por tal motivo, merece un esfuerzo constante de observación y adaptación.

Quienes tenemos la responsabilidad de gobernar no pretendemos vivir en una sociedad congelada en el atraso; por el contrario, tenemos que estar a la altura de las circunstancias y, en la medida de lo posible, medio paso

adelante.

La actividad de la seguridad privada constituye un claro ejemplo de lo que vengo diciendo. Se trata de una actividad que mueve miles de millones de pesos al año, que emplea a más de 150.000 personas, que tiene más de 100.000 objetivos en todo el país y que no cuenta aún con una norma de nivel nacional que la regule mínimamente.

Todos los que estamos aquí reunidos seguramente estaremos de acuerdo en algunas premisas básicas.

LAS PREMISAS

La primera es que se trata de una actividad sensible.

La segunda es que debe ser profesionalizada.

La tercera es que debe ser contemplada desde una perspectiva federal sin descuidar particularidades locales.

La cuarta es que no debe generar empleo en negro por dos razones: una obvia, la fiscal. Y otra más obvia aún: algo tan delicado como la seguridad no puede quedar en manos de improvisados.

La quinta es que se trata de una actividad que debe estar regulada, supervisada y fiscalizada por el Estado.

Y la sexta es que, a requerimiento y bajo determinadas circunstancias y condiciones, la prestación privada de la seguridad debería asistir a la estatal de manera subordinada y complementaria.

EL PANORAMA ACTUAL

Hoy, en algunas provincias la autoridad de aplicación es el Ministerio de Justicia, en otras el de Seguridad y en otras la propia policía.

La mayoría de las jurisdicciones se rigen con normas locales disímiles. Unas muy de avanzada, otras muy atrasadas.

Todos los que estamos aquí presentes queremos impulsar una ley que establezca normas mínimas comunes a todos, cuya aplicación sea simple y cuyos requisitos y control sean dinámicos pero también muy escrupulosos.

La seguridad es responsabilidad primaria del Estado y, como tal, debe ser reglada y supervisada. Pero nosotros, más allá del poder sancionatorio y de la severidad que tenga la Ley, queremos llamar (como lo hemos hecho desde el principio y este encuentro es una prueba) a la participación y colaboración de la esfera privada. Participación que nos importa no sólo para ayudar a crear el nuevo marco normativo federal sino también para aplicarlo como corresponda.

CIERRE

Sabemos que la pluralidad de normas de jurisdicciones distintas resulta un engorro y genera dificultades cuando objetivos custodiados en tránsito pasan de un distrito a otro.

Sabemos también que la nueva Ley tiene que incluir necesariamente diversos aspectos de la seguridad electrónica. Somos conscientes de que en el futuro la vigilancia electrónica y remota va a ir ganando cada vez más terreno al ritmo de los avances tecnológicos.

Por eso nosotros tenemos que legislar partiendo del estado de situación actual, reconociendo sus limitaciones pero, también, teniendo en cuenta su enorme potencial de cambio a mediano plazo.

ü Queremos simplificar, no complicar.

ü Queremos transparentar, no oscurecer.

ü Queremos que el empleo privado en el campo de la seguridad sea cada vez de mayor calidad y que cada vigilador tenga la obligación de mejorar sus propios estándares.

ü Queremos acompañar la movilidad del sector y contribuir a ordenarlo.

ü Queremos que vean en el gobierno nacional a un aliado en la lucha contra la inseguridad y que colaboren con nosotros con su saber y compartiendo, en la medida delo posible, sus enlaces de tecnología.

Sé que el desafío es inmenso y que llevamos casi año y medio para llegar a acuerdos que permitan conformar un poco a todos sin que el Estado resigne su poder soberano de decidir sobre aquellos puntos que entiende vitales para la seguridad nacional.

Sabemos que para el sector privado este es una actividad muy importante y, sin pretender entorpecerla, queremos encausarla de manera tal que pueda darse un equilibrio complementario para las partes bajo estricto control estatal y en atención a los objetivos de seguridad ciudadana que el gobierno nacional se ha trazado.

Por eso yo les agradezco mucho el esfuerzo y todo el trabajo que junto a este Ministerio han venido realizando para tener una Ley que, de una vez por todas, la Argentina se merece.

noviembre 9, 2017